El Desenclavo o Descendimiento

 

Se celebra esta representación, basada en textos evangélicos (Mc 15 41-46; Lc 23 50-55; Jn 19 38-42), en la tarde del Viernes Santo, en el atrio de la parroquia de Santa María del Campo, tras la celebración de los Oficios litúrgicos.

 

Sobre un tablado, instalado ante el ábside del templo románico, decorado con gualdrapas y de fondo un crespón negro, aparece un Cristo crucificado, de brazos articulados; delante de él, un féretro. A un lado y otro del ataúd, las imágenes de La Dolorosa (siglo XVII) y San Juan (1) (siglo XVII). En los brazos de la cruz, dos escaleras por las que suben cofrades, revestidos de ropa talar. Un grupo de "soldados romanos" (2) custodia la escena.

 

El Desenclavo o Descendimiento

Frente al tablado, apoyado en la fachada del monasterio de la Concepción, hay un púlpito desde donde el predicador va narrando el misterio de la muerte del Salvador y glosando el relato evangélico. A su palabra, los cofrades, que están subidos a las escaleras, proceden a retirar del crucifijo los atributos de la Pasión (por este orden; INRI, corona de espinas, clavo de la mano derecha, clavo de la mano izquierda y clavo de los pies) para luego bajar con sumo respeto y devoción, sujeto con un sudario bajo las axilas, el cuerpo de Cristo que, envuelto en blanco sudario, el sacerdote, revestido con capa pluvial, deposita a los pies de la Dolorosa, que durante todo el acto no cesa de llorar, y, seguidamente, en el féretro.

 

De las imágenes que intervienen en este acto, todas anónimas y de diferente época, merece destacarse el Cristo Crucificado de hermosa y delicada talla, cuyo cuerpo no se corresponde con la cabeza, obra sensiblemente posterior que queda disimulada por la peluca de cabello natural (3), y la imagen articulada de "San Juan".

 

La representación del "Desenclavo", desde el siglo XVI (DONAPETRY IRIBARNEGARAY, Juan, "Historia de Vivero y su Concejo", página 374, A. Santiago, Vivero 1950) hasta el año 1851(APSMV, Constituciones de la Cofradía del Rosario, f. 246v), fecha del traslado de la sede de la Cofradía a la Parroquia de Santa María del Campo, se celebró en el interior del templo conventual de Santo Domingo. La cruz se colocaba al pie de la escalinata que daba acceso a la capilla mayor (PARDO VILAR, FR. AURELIANO, "El Convento de Santo Domingo de Vivero", Boletín del Museo y de la Comisión de Monumentos de Lugo, año 1946.); la imagen de "La Dolorosa", sobre la escalinata y al lado del Evangelio; "San Juan", en el lado opuesto; el ataúd, sobre una mesa y a los pies de la Cruz. El orador ocupaba el púlpito, adosado a la columna del lado del evangelio, donde reposaba el arco toral del crucero.

 

Es de notar que la cruz de la que pende el Santo Cristo es la misma que se utilizó en el convento de Santo Domingo; era de enorme longitud, para adaptarla a las dimensiones del ábside de Santa María, hubo que cortarla en casi dos metros.

 

Carlos Adrán Goás

Viveiro, Diciembre 2010

 

 

(1) Estas imágenes, que son articuladas, desfilaron antiguamente por los claustros del convento de Santo Domingo, como también por las calles de la ciudad; actualmente tan sólo se utilizan en este acto y en el Encuentro Eucarístico.

(2) Los uniformes de este grupo de soldados, realizados por la sastrería Cornejo de Madrid, se estrenaron en abril de 1985; los escudos son obra de José Veiga Candia.

(3) Parece ser que, a finales del siglo XVIII, realizando este acto en el templo dominico, cayó el Cristo y se le rompió la cabeza; se talló la actual y para disimular la diferente talla se recurrió a colocarle una peluca de pelo natural. La que luce en la actualidad fue adquirida en el año 2009.